La editorial

  

Editorial Universitaria

Universidad Nacional de Misiones

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(N3300CVT) Posadas, Provincia de MISIONES

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Los Inicios

En julio de 1992 el Rectorado de la UNaM decidió el lanzamiento de una Editorial Universitaria, reforzando así la relación de la Universidad con el medio que ya había propiciado con la creación de su radio FM. El nuevo desafío incluía además la presentación de los primeros libros en la Feria Internacional del Libro de la ciudad de Buenos Aires, que se iniciaría en marzo de 1993.


Entre ambas fechas se pusieron al descubierto las muchas debilidades y escasas fortalezas que pesarían sobre ese proyecto: carecía de presupuesto, local y personal adiestrado, el medio local contaba con escasa de tecnología instalada para la producción de libros en todas sus fases, los costos del papel eran altos y no había experiencia jurídica para la elaboración del variado tipo de contratos que son propios de esta actividad específica. Las fortalezas vinieron por cuenta del personal afectado por la Secretaría General de Extensión y por la cesión de un texto, cuya traducción del alemán al castellano ya había sido afrontada por la Prof. Angela Perié de Schiavoni, el que constituiría la pieza de ensayo para las primeras actividades de corrección de estilo, formato, diagramación, registro, etc. El título de este libro, presentado en la ciudad de Montecarlo en octubre de 1992, se convirtió en un símbolo risueño de la magnitud del trabajo que se afrontaría en los años siguientes: “Ardua fue la lucha”. Las restantes fortalezas provinieron de la sabiduría y consejos de profesionales del libro de otras latitudes: el Sr. Leandro Álvarez Groppa, primer director y organizador de la Editorial Universitaria de Jujuy; Boris Spivacov, el creador de Eudeba y Centro Editor de América Latina, colaboradoras suyas en el trabajo de edición, entre otras importantes personalidades de la actividad editorial en Buenos Aires.

Las recomendaciones para iniciar el proyecto fueron simples y concretas: antes que nada, debía decidirse el conjunto de colecciones y sus contenidos; establecer las maquetas para cada una de ellas; organizar un circuito de distribución y ventas; alentar las coediciones para dividir costos; balancear las producciones de modo que los títulos de escasa salida (previsibles para libros universitarios producidos en el interior del país) fueran compensados con el lanzamiento de títulos de rápida circulación. El libro que cumplió con creces este rol durante los primeros tres años de actividad fue el que escribiera el Dr. Roberto C. Abínzano a pedido del Rectorado: “Mercosur. Un modelo de integración”.

En el mes de marzo de 1993 la Editorial de la UNaM se presentaba en la Feria del Libro de Buenos Aires, compartiendo con otros libros misioneros el Stand del Libro de las Provincias y presentando las colecciones que habían sido programadas para entonces: “Contemporánea” (trabajos de investigadores de la UNaM y de otros centros de investigación sobre temas de interés regional); “Cátedra” (libros de apoyo a la actividad curricular, con precios de venta especialmente bajos para desalentar el fotocopiado); “Libros de la Memoria” (sobre historia misionera contada por sus protagonistas, a la que perteneció el pionero “Ardua fue la lucha”), “Los Tesistas” (tesis de graduados de la UNaM) y “Libros Arribeños” (literatura misionera). Los trabajos de menor cantidad de páginas merecieron una colección “Argumentos”, que incluía estudios o ensayos breves. Años más tarde la tarea editorial indicó la necesidad de promover con material específico la transferencia de conocimientos hacia los restantes niveles educativos: nació así “Camalote al mar”, una colección de manuales disciplinarios para la EGB, cuyos importantes volúmenes de ventas suministraron el aporte financiero necesario para sustentar las restantes colecciones, con menor rotación.

Las actividades de coedición se iniciaron también muy tempranamente, con el Centro de Estudios Políticos y Sociales del Paraguay, con Libros de Tierra Firme y Eudeba, de Buenos Aires y con la Editorial de la Universidad Nacional de Córdoba. Para 1995 la red nacional de librerías que vendían nuestros materiales incluía conocidas librerías especializadas en libros científicos en Buenos Aires, La Plata, Rosario, Córdoba, Mendoza y otros puntos del país. Por otro lado, la Editorial tenía a partir de 1995 su propio Stand en la feria del Libro de Buenos Aires y participaba, con el apoyo de la Cámara Argentina del Libro, en las Ferias de Frankfurt, Guadalajara, y en general en los eventos en los que participaba la producción de libros argentinos. Gracias a eso los libros de la UNaM podían ser consultados en las bibliotecas de universidades norteamericanas (cuyos compradores concurrían a nuestro stand para adquirir las novedades cada año). En la Argentina la Editorial participó desde de la creación de la Red de Editoriales Universitarias Nacionales (REUN), a través de la cual se fortalecería la participación en el mercado nacional del libro.

Muchos han sido los aportes de la Editorial de la Universidad Nacional de Misiones, a menudo silenciados por desconocimiento: promovió el conocimiento de temas y autores locales fuera de la provincia; estableció con los autores una relación profesional basada en el pago de derechos sobre el material vendido cuando actuaba como publisher (con la compra o adquisición limitada de copyright), o bien en el pago del trabajo encomendado cuando actuaba como editor (encargando la producción de textos específicos, como en el caso de la colección Camalote al Mar); estableció pautas de calidad para las diversas etapas de producción de libros y dinamizó el mercado local de imprentas a través de pautas de trabajo desconocidas para la época. Potenció la formación profesional de recursos humanos propios para las diversas etapas de la edición e incorporó a talentosos diseñadores instalados en el medio para el desarrollo de sus libros especiales. Generó desde el inicio una identidad de marca sólida, con rigurosos controles de calidad en libros de excelente factura, precios accesibles y tapas atractivas. En fin: se inició adaptándose a las reglas de un mercado nacional altamente competitivo y dispuso la mejor vitrina para el lucimiento de los investigadores, docentes y artistas misioneros.

Como lo anunciaba el sol que representaba a la vez, el color de la tierra colorada y los tipos irregulares de las imprentas de madera de los jesuitas, se propuso crear desde el inicio:

“una Editorial que brilla con luz propia”.

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